¿Pudo haber sido la revuelta social comunera de 1520 iniciada en principio por la casta social nobiliaria y no por el sector social medio como siempre se ha venido creyendo?. Puede ser. Para ello deberíamos indagar en primer lugar en el modo en que salía perjudicada la nobleza tras la Cortes de Santiago-Coruña de 1520. De ser altamente dañados sus intereses, la idea de que hubiesen sido ellos los que crearon el complot comunero sería factible. Hay otro factor más que influye a la hora de defender esa idea: en los últimos meses de la revuelta empezaron a circular entre los nobles documentos que afirman la existencia de un rumor que culpaba de los hechos a ciertos conversos. Más que un rumor, lo que en verdad sería es una forma de escurrir el bulto de la culpa. La maniobra por parte de los Grandes se enmarca justo en momento en el que el movimiento agoniza y justo después de su muerte. Por tanto, concluimos que fueron los nobles – no la “comunidad”, es decir, las ciudades- los que se opusieron al nuevo orden traído por Carlos V e instigaron a la rebeldía de la que tiempo después quisieron desembarazarse y autoexculparse. Al señalar a los conversos como causa primera de la revuelta desviaban la posible sospecha que pudiese caer sobre ellos como iniciadores de las algaradas. ¿Por qué entonces la lista de exentos del Perdón General es básicamente burguesa, letrada y campesina? Corona y Grandes, una vez terminada la revuelta, acordarían inculcarle la culpa a estos sectores sociales, pues no sería creíble el condenar tan explícitamente a un sector mínimo de la población y perfectamente definible dentro de ella como era el sector de los conversos.
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