miércoles, 12 de marzo de 2014

Que quien juzgue no se limite a aplicar la ley o código penal y sí ejerza de hito de conciencia, que no sea tan solo almacén de la densidad del derecho y procure que sus sentencias tengan más de modelo de conducta que de castigo para el delito, y que quién llegue a impartir justicia sea el más integro entre los íntegros, el más recto de los correctos y el más piadoso, y no tan solo la nota más alta de una promoción a judicatura.