viernes, 20 de diciembre de 2013

"Hombres necios" Sor Juan Ines de la Cruz. s. XVII
 
Arguye de inconsecuentes el gusto
y la censura de los hombres que en
las mujeres acusan lo que causan

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que falta de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

martes, 3 de diciembre de 2013

martes, 19 de noviembre de 2013


"Los dioses deben estar locos" Pélicula de cabecera para todo interesado en la Antropología y derivados. Excelente puesta de dilemas con ciertos toques de cierto pH de humor agrío.

lunes, 4 de noviembre de 2013



Nueva Rumasa no es la excepción de un loco y extravante empresario de cuna. Se presenta como el exponente de la evolución en escala reducida de tiempo (su ocaso estripitoso) de algún sector del negocio ESPAÑOL:  cuadros dirigentes empresariales con vínculos familiares entre sí bajo la égida del fundador (que a veces ejerce la dirección de empresa en la semi-senilidad) o de personas que se tenían por dueñas del negocio hasta creerse el Pater , instruídos en errados valores morales y de gestión (Opus Dei, Escuelas de Negocio próximas a las cúspides que se reparten los poderes, Universidades extranjeras ajenas a realidades de aquí, etc), enfangados desde su infancia en opulencias insostenibles –al final, no se sostuvieron- si no eres rey y vives en palacio, dotados únicamente por cuatro ruedas de veinte pulgadas para trescientos caballos y piso allí donde el antojo germinara, que despachaban más en su mansión de la costa que en las sedes de sus empresas (allí, con los trabajadores, codo con codo, progresando entre y para todos), adiestrados (tanto en sus familias como en sus escuelas) por élites tardofranquistas que les imprimieron idearios ultras, de negación y de imposición en lugar de progreso y cooperación; esa estirpe empresarial ESPAÑOLA, que más que empresas tenían presas (y presos), que todo lo que pudiese ir en negro mejor (por que mis obligaciones como ciudadano me las paso por el forro; que demonios, soy un un patricio, un Grande de España, no pago impuestos!), que tienen o tenían (afortunadamente muchos han fracasado) la obsesa intención de derivar plusvalías para sí, bajo la cita “Si ganas, que se vea. Y si no ganas, pues también” en lugar de encauzarlas a la reinversión, la diversificación, la investigación y, al fin y simplemente, al Desarrollo de todos.
Basta observar como funcionan y rentan algunas iniciativas empresariales de dirección externa asentadas en la península (algunas con décadas de implantación) o las grandes compañías de aquí que progresan tras internacionalizar los negocios (al salir afuera y conocer otros modos de gestiones y direcciones) y algunos empresarios de la peineta y mantilla no recibirían más que miradas de cólera de todos nosotros.