-¿Y ahora que?. Ahora, ¿nos seguiremos conformando con la resignación
para calificar nuestra existencia, una inexistente existencia?. -proseguí a
ritmo de contrabajo- Yo no deseo ver más
a ese hombre bajo el poder del baculo justiciero de un dios, un hombre sumido
en la deseperación por alcanzar el tesoro de los “justos”, como desespera un
perro que se humilla al amo para obtener de él alimento o gracias. Las gracias
divinas acabaran por eliminar al verdadero ser humano: el hombre en potencia.
-¿Qué es el hombre en potencia? -demando ella sin desviar la vista de
la gran nave que se alzaba sobre el baldaquino papal. “Esto solo significa que
MIA acoge en su mente lo que como chorro de fuente que sale incesante”, me
dije. Y ello me animaba a proseguir y conformar su deseo de sapiencia.
-Es el animal más el hombre. Sin más adjetivación. La bestia que hará
del dios una nimiéz. Es la voluntad suprema encarnada y encolerizada contra
todo aquello que la obstruya; en realidad nunca habra algo que ose frenar su
ascension, pues el hombre en potencia es la representación de la crueldad. Sí.
La crueldad, pero cruel con lo que no suponga superación y si con retrogación,
cruel consigo mismo sera el hombre magno si sospecha de que su alma se inclina
jugandose con ella su cuerpo hacia el abismo, el abismo del miedo, la cobardia.
Ese gran hombre tendra valor con letras de oro, y con letras candentes marcara
sus victimas, las debiles y marchitas. Su poder abrasara a otros poderes,
muchos de los cuales gozan de prestigio en estos dias que nos estan tocando
vivir. ¿Qué jurado humano sera capaz de condenar lo que con tanta voluntad se
erige bajo el estigma del delito?¿Quién, que, como , cuando detener a lo que
con la fuerza de una mente se alcanza?. Puesto que eso es el hombre en
potencia: fuerza consciente de si misma, ¿quién osara hacerle frente?.
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