sábado, 23 de marzo de 2013

Y de los millares de millones se quedaron los cientos, y de los cientos alguna decena siguió con vida y, tras muchos tiempos, de las numerosas docenas de millones sobrevivieron un puñado de millones, de los que unicamente quedo un millón, del que a su vez resistió tan solo un individuo. Y de él surgió la nueva criatura. Nadie supo que nombre darle, porque nadie había.





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