La más transparente forma de gobierno y la más leal al
contrato social, aquella en la que prevalece el juramento sobre la promesa, esa
es la Monarquía; siempre y cuando su Rey reconozca que la soberanía es del
súbdito, que sin súbdito no es príncipe, y siempre que el súbdito asuma su
deber de educar correctamente a su futuro monarca. Un pueblo digno engendra
reyes dignos
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