Malthus, pastor anglicano (mediados s XVIII), es no tan conocido como Marx, Nietzsche,
Einstein, Julio Cesar, Newton, San Agustín, o Jesucristo Santísimo (no es una simple expresión: como
judío friki existió y hoy sigue siendo el personaje público que más seguidores
cuenta sin tener cuenta –rebuznancia- en Twiter de todo el mundo), pero sus
teorías sobre demografía, política y economía y el nexo que unía a todas estas
disciplinas tuvieron la misma relevancia. Por fortuna, o desgracia, esa
relevancia se quedó sobre el papel, y a pesar de que sus hipótesis sobre la
proporción directa o inversa que una pirámide poblacional y lo que representa
tiene sobre le evolución de las sociedades y con ellas todos sus sistemas
económicos, políticos, e incluso culturales están sobradamente aceptadas por
todas las comunidades científicas desde tiempo ya. Apenas hubo de ejercicio más
allá, en pocas ocasiones sus teorías fueron llevadas a la práctica sobre
sociedades, y las poderosas razones de Malthus al respecto de cómo incluso se
llegaron a las sociedades de esclavos o feudales conociendo y estudiando las
evoluciones de población de un determinado lugar en las series históricas se
quedó hasta ahora en eso, en históricas, es decir muy válidas para el estudio
de sociedades pasadas (terminó casi siendo una rama dentro de la propia ciencia
de la Historiografía), pero de dudosa aplicación con aprioris en sociedades
presentes o futuras. Quizás esta duda derive de la osadía, quizás nadie se
atrevió a llevar del despacho al trabajo de campo los cálculos malthusianos,
quizás aun nadie tenga el valor de realizar un auténtico experimento
demográfico. Quizás porque posteriormente Marx tiró del maltusianismo para
elaborar sus tesis sobre modos de producción y desde entonces para muchos el
clérigo anglicano atufaba a “comunismo”.
Ojo, pues las repercusiones de la demografía transgénica: el control desde
los poderes de la evolución de las sociedades a partir del control de las
natalidades, la reestructuración de las sociedades al antojo, la ingeniería
social (os recomiendo, para los que no la hayais leído la historia de Orwell
1984) con la distribución de los bienes y, por tanto, las riquezas, etc… Ojo
con el uso que de modo interesado los amos del mundo puedan aportar para “su”
salida de la actual crisis.
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