viernes, 3 de octubre de 2014

Malthus



Malthus, pastor anglicano (mediados s XVIII), es no tan conocido como Marx, Nietzsche, Einstein, Julio Cesar, Newton, San Agustín, o Jesucristo Santísimo (no es una simple expresión: como judío friki existió y hoy sigue siendo el personaje público que más seguidores cuenta sin tener cuenta –rebuznancia- en Twiter de todo el mundo), pero sus teorías sobre demografía, política y economía y el nexo que unía a todas estas disciplinas tuvieron la misma relevancia. Por fortuna, o desgracia, esa relevancia se quedó sobre el papel, y a pesar de que sus hipótesis sobre la proporción directa o inversa que una pirámide poblacional y lo que representa tiene sobre le evolución de las sociedades y con ellas todos sus sistemas económicos, políticos, e incluso culturales están sobradamente aceptadas por todas las comunidades científicas desde tiempo ya. Apenas hubo de ejercicio más allá, en pocas ocasiones sus teorías fueron llevadas a la práctica sobre sociedades, y las poderosas razones de Malthus al respecto de cómo incluso se llegaron a las sociedades de esclavos o feudales conociendo y estudiando las evoluciones de población de un determinado lugar en las series históricas se quedó hasta ahora en eso, en históricas, es decir muy válidas para el estudio de sociedades pasadas (terminó casi siendo una rama dentro de la propia ciencia de la Historiografía), pero de dudosa aplicación con aprioris en sociedades presentes o futuras. Quizás esta duda derive de la osadía, quizás nadie se atrevió a llevar del despacho al trabajo de campo los cálculos malthusianos, quizás aun nadie tenga el valor de realizar un auténtico experimento demográfico. Quizás porque posteriormente Marx tiró del maltusianismo para elaborar sus tesis sobre modos de producción y desde entonces para muchos el clérigo anglicano atufaba a “comunismo”.

Ojo, pues las repercusiones de la demografía transgénica: el control desde los poderes de la evolución de las sociedades a partir del control de las natalidades, la reestructuración de las sociedades al antojo, la ingeniería social (os recomiendo, para los que no la hayais leído la historia de Orwell 1984) con la distribución de los bienes y, por tanto, las riquezas, etc… Ojo con el uso que de modo interesado los amos del mundo puedan aportar para “su” salida de la actual crisis.

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