Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.
Friedrich Nietzsche (1844-1900).
Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.
Platón (427 AC-347 AC).
La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.
Sigmund Freud (1856-1939)
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