He pagado cara mi satisfacción, he tornado lo retornado, y haber de ello informado a los angeles. Temí, siempre, y te pretendí con puntualidad, mas no esperes con eternidad. Soy finito. He sufrido por no saber del dolor, y te he lastimado sin querer quizás porque no te había visto entrar y, sin embargo, sí salir; repicaron las más altas de las campanas y fueron ellas las dueñas de mi sordera. Ya no sé si los que os marchais sois vos, o si por la contra soy yo el que me quedo. Pero estoy bien en este lugar, y aquí me pienso quedar hasta que me lo pidas. Vuelve a pedirme, porque me gusta ser imprescindible. Quedate.
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