jueves, 14 de febrero de 2013




Renuncio al Nuncio, repelo al cabello, lamento el tormento de tu momento, maldigo a Diego, castigo al castillo y perfidia para dos. Profesar es verbo de la primera, de la conjugación, de la primera primavera, de la tercera maleducación, la que decía tu padre y tu madre callaba, la misma. Te parezco de Segunda B pero en verdad soy vasallo en busca de REINA. Enrocate conmigo. Pero despacio. Apertura griega, Santiago y cierra España. Casi que no. Prometer, decir, escuchar… Cuantos dedos hay? Los notas? Dime. O susurralo.
Perfecto es el angulo recto, recto es el angulo de tu condicion, por incondición, por redención, por decisión. Por tanto. Por tan poco. Por nadie, pero por todos. Porque todos nos merecen.
Mandamiento es todo lo que manda cuando miento, pues cuando manda el miedo quien comanda es el viento del sentimiento, el que simienta sin uno dar su consentimiento, el que de nascimiento monda tu pensamiento hasta desnudarlo en desaliento
y lo vierte en tu tercio de yo para destilarlo en augardiento sobre la quinta de mi.
Llamame. Pero llamame en llana, pues en esdrújula se me ha fatigado y tornado en vocablo de muy extraño diccionario. Que duda cabe.

Que nos hallen los destinos. Mientras, te saludo.







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